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11/6/15

Empanada de berenjena y queso de cabra


Llevamos un descontrol de vida últimamente... Muchos planes (todos súper apetecibles, para nada me quejo) y las múltiples actividades asociadas al fin de curso.
¿Y quién resiente este descontrol? Curiosamente mi nevera!!!

Con tantas cosas en la cabeza, el orden y gestión de la compra se salva a base de parches, y las cenas se organizan .... con lo que hay.

2/12/12

Quiche de queso de cabra, jamón york y tomate


Me hace una ilusión enorme poder estar aquí compartiendo esta receta con todos
vosotros. Cuando Carmen me pidió que lo hiciera ni lo he dudado. Aparte de ser familia,
con lo cual mi credibilidad se compromete, la admiro por todo lo que hace y me encanta
el como lo hace ….siempre con una sonrisa y dispuesta a ayudar a todos.

Ha estado nevando casi todo el día y lo único que me apetece es sentarme en un lugar
calentito, con una buena taza de té y un libro. Así que cuando ha llegado la hora de la
comida no tenía muchas ganas de complicarme en la cocina. Siguiendo los consejos de
quien todos conocemos, tras abrir el frigo me entró la inspiración para hacer algo fácil,
sencillo y que estuviera buenísimo. Así que me decidí por una quiche. Para aquellos que
no sabéis lo que es una quiche podemos decir que es una tarta salada de verduras y queso
con huevo. Lo que mas me gusta de la quiche es la enorme versatilidad que tiene y lo
impresionante que queda.


Lo principal es la base de masa quebrada o pasta brisa. Aquí tenemos dos opciones: el
hacerla nosotros mismos o el comprarla ya congelada. La masa no es muy complicada de
hacer (unos 15 minutos), pero hoy me decanté por la congelada porque tenía un paquete
en el congelador.

Si a alguien le apetece hacer la masa los ingredientes son: 250 gramos de harina, 2
huevos, 125 gramos de mantequilla (a temperatura ambiente o un poco derretida) y un
poquito de sal.

Para hacer la masa quebrada mezclamos la mantequilla que debe estar muy blandita
(punto pomada) con los huevos y la sal. Cuando lo hemos mezclado muy bien,
empezamos a añadir la harina poco a poco mientras se amasa con las manos. Cuando
hemos incorporado toda la harina hacemos una bola. No hay que trabajar la masa mucho
pues se quedaría demasiado elástica y no funcionaría bien. Cubrimos la bola con un
paño de cocina y la dejamos reposar como unos 25-30 minutos. Lo único que nos
quedaría es extenderla con un rodillo dándole una forma redonda para el molde.

Bueno pues volviendo a mi masa congelada, la dejé descongelar siguiendo las
instrucciones del paquete y la estiré un poco, a la medida del molde. La maravilla
de esta masa es que no hay que engrasar el molde. Lo que si hay que hacer es con un
tenedor pinchar toda la base y los lados para que al cocinarla se escape el vapor y no
quede llena de bollos. Se puede poner también un papel de aluminio (cubriendo toda la
masa) con garbanzos encima para que hagan peso. Si os sobra algo de masa por los lados
doblarla sobre si misma y hacer un reborde alrededor del molde. Cuando todo esta listo,
ponéis el molde con la masa en el horno ya precalentado a 180 por unos 15 minutos.

Mientras la masa está en el horno, vamos a preparar el relleno. Para la quiche hay miles
de variantes, lo importante es la imaginación. La mas clásica sería la quiche lorraine con
bacón ahumado, nata, queso y cebolla sofrita. Pero hoy lo que tenía en el frigo era un
montón de tomates que se acercaban a su fecha de expiración, jamón de hace unos días
y unos medallones de queso de cabra que en honor a la verdad llevaban casi dos meses
en la nevera. ¡Vamos que en la quiche lo que he metido ha sido todo aquello que había
que comer rápido! Pensad en sabores que os gustan, verduras que pueden combinarse y
atreveros a mezclarlas. Otra de las combinaciones que tiene bastante éxito es cebolla y
champiñones sofritos, queso emental, y jamón o bacón ahumado.

¡¡Qué se nos quema la masa con tanta charla!! Sacamos la masa del horno y ponemos el
relleno elegido sobre la masa aún caliente. Intentad que quede lo más atractivo posible,
para la de la foto puse el jamón abajo, después el tomate en rodajas y por último el queso
de cabra desmenuzado.

Mientras en un cuenco aparte hemos batido como 5 huevos con un chorrito generoso de
nata (yo hice trampa usando leche, ya que como os podéis imaginar no tenía nata) una
pizca generosa de sal y un poco de pimienta. Un consejo: es más fácil añadir la cebolla
y los champiñones sofritos directamente mezclados con los huevos y la nata para luego
repartir la mezcla sobre el molde con la masa.

Pues ya lo que nos queda es añadir la mezcla de los huevos, con cuidado, sobre el
relleno y volver a poner todo de vuelta en el horno a 180 por una media hora o hasta que
el huevo esté cuajado y dorado por encima.

La quiche se puede comer al gusto, yo la prefiero templada. Igualmente, si os sobra algo,
se conserva muy bien en la nevera y nos puede solucionar la cena o el almuerzo de otro
día. Va genial con una ensalada y una buena copa de vino

¡Qué la disfrutéis¡