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30/12/13

EL CALDO DE NAVIDAD (el caldo de la Tía Toya)

Todos recordamos en mayor o menor medida, unas fiestas navideñas de manera especialAl menos, a mí me pasa. 

Fueron las Navidades de hace 13 años y las celebramos en Encinasola. Éramos tropecientos. Fue una cena de pie, imposible sentarnos todos, pero así te movías de un grupo a otro y hablabas con todo el mundo. Mi tía Loli hizo un Belén precioso con unas tinajas. Cada familia aportó manjares deliciosos: gambas de Huelva, jamón y chacinas ibéricas, queso, carnes asadas; pero si hay algo que se grabó en mi mente, fue el caldo de la Tía Toya. Era una olla gigante y sin fondo, porque por allí pasamos todos más de dos veces y no se acababa.
Hacía frío y estábamos en una sala abierta al patio, así que era un arma infalible para entrar en calor. Y gracias a ese calor, acabamos todos en el patio cantando coplillas navideñas. La imagen de mi tío Jesús cantando con un poncho puesto, no la olvidaré nunca. Era la viva imagen de la felicidad. Confieso que disfruto muchísimo de las celebraciones familiares, son momentos que se graban en la memoria.

Volviendo al caldo. Aunque yo ponga aquí la receta de mi tía Toya, que es la que mi madre repite cada Navidad, nunca sale como el que ella cocina (eso lo dicen hasta sus propias hijas). Aún así está delicioso.




Ingredientes
- 1/2 pollo, limpio de vísceras pero con piel. 
- 1/4 de gallina, limpia de vísceras pero con piel. 
- 1 hueso grande de jamón fresco. 
- 1 trocito de tocino ibérico. 
- 1 punta de jamón ibérico. 
- 1 patata. 
- 1 zanahoria. 
- 1 puerro. 
- 2 puñados de garbanzos. 
- Agua.

Preparación
Se meten todos los ingredientes en una olla grande y se llena de agua. Se pone a cocer a fuego medio y se va espumando (es decir, quitando la espuma que sueltan los ingredientes). Cuando ya esté espumado, se deja cociendo a fuego medio-bajo todas las horas que uno quiera sin cerrar la olla (el de la foto estuvo 9 horas en el fuego). 
Es muy importante reponer el agua que se vaya consumiendo, de manera que la olla esté siempre llena. 

En casa se sirve sin fideos, únicamente se añade el pollo, la gallina y el jamón muy picadillo. 
Hay quien lo riega con un chorrito de Jeréz. Y por supuesto no se tira nada. Con la verdura y un poco de caldo se hace un puré delicioso. 
Este caldo revive a un muerto, ideal para tomar tras una noche de excesos.

¡Desde Bizcocho de Chocolate os deseamos Feliz Año 2014!

15/11/13

Solomillo de cerdo de la Tía María (el espíritu de la Cinaga)

Hace unos días en mi cuenta de Instagram puse una foto con jamón, lomo y salchichón ibérico que me habían traído mis padres de Encinasola. Encinasola es un pueblo de la sierra de Huelva (por lo que el jamón, el lomo y el salchichón son excepcionales), lindando con Badajoz y con Portugal.
Es el pueblo de mis abuelos paternos. Un pueblo donde todo el mundo sabe que eres de Nanín (mi padre) y que la casa de tu familia está en la calle Cinaga. Un lugar entrañable donde todos, de una manera u otra, acabamos siendo familia.

Hace unos años acuñamos el término de 'El Espíritu de la Cinaga', es el espíritu que nos envuelve a todos cuando estamos juntos allí, por el que disfrutamos de la familia y nos acordamos de los que ya no están. Es el espiritu que nos une a nuestras raíces, pero que nos empuja a seguir adelante con un carácter propio.

Hoy voy a compartir una receta de mi Tía María, realmente era mi tía abuela, y así llenaremos el post del Espíritu de la Cinaga,


Ingredientes:

- Un solomillo de cerdo (abierto en forma de libro por el carnicero).
- 2 huevos.
- 2 lonchas de jamón serrano o ibérico .
- Perejil picado.
- Sal y pimienta.
- 1 cebolla.
- 1 ajo.
- 1 zanahoria.
- 1 vaso pequeño de vino blanco.
- Agua.
- Harina.





Preparación:
Le pedimos a nuestro carnicero que nos abra el solomillo de cerdo como un libro.
Salpimentamos el solomillo.
Batimos dos huevos, añadimos bastante perejil picado y el jamón también picado.
Hacemos una tortilla finita y la colocamos encima del solomillo.
Después, enrollamos el solomillo y lo atamos fuerte con cordón de cocinar o con malla de carnicero.
Pasamos el solomillo atado por harina y huevo y lo ponemos en una cazuela con aceite para hasta que se dore. Una vez dorado, incorporamos un ajo laminado, una zanahoria en rodajas y la cebolla en láminas. Se rehoga todo junto.
Añadimos ahora el vaso de vino, y una vez evaporado el alcohol, medio de agua. Lo dejamos cocer a fuego medio durante unos 20 minutos.
Pasado ese tiempo, sacamos el solomillo y lo prensamos durante varias horas (yo lo pongo entre dos tablas y pongo encima varios litros de leche, y lo dejo así toda la noche).
Se parte en lonchas finas cuando esté frío.
El jugo con la zanahoria y la cebolla lo pasamos por la batidora

Para servirlo tenemos dos opciones:

- Como fiambre frío, acompañado por ensalada y/o puré de patata.
- Calentamos la salsa para acompañar la carne.

Si optamos por la 1º versión (a mi me gusta más), la salsa la podemos utilizar para hacer un arroz, cocer pasta,... ¡Aquí no tiramos nada!


Nota: Es un plato ideal para prepararlo un día y comerlo al siguiente. Podemos hacerlo, en vez de con solomillo de cerdo, con pechuga de pollo o de pavo.